Alimentación y Trombosis

La trombosis consiste en la formación de un trombo o un coágulo en una vena profunda del cuerpo. Las personas con cáncer tienen más tendencia a tener trombosis.

¿El motivo? Las células cancerosas aumentan la hiper-coagulabilidad. Si a eso le sumamos el sedentarismo, por ejemplo de un ingreso hospitalario o de estar en casa haciendo reposo, el riesgo aumenta. ¿Qué podemos hacer en estos casos? Aumentar la movilidad. En la medida de lo posible, hacer la actividad física que podamos. .

Obesidad

La obesidad es un factor de riesgo a tener en cuenta, ya que produce estasis venosa. Eso significa que la sangre que va por las venas circula de forma más lenta, y esto aumenta las probabilidades de tener un trombo. Si además le sumamos otra vez el sedentarismo, el riesgo de tener una trombosis también aumenta. Si has sufrido una trombosis y tienes riesgo de padecerla, probablemente tomes fármacos anticoagulantes. Hay algunos alimentos que deberías evitar, porque hacen un efecto contrario al fármaco.

  • Se trata de los alimentos ricos en vitamina K. Se trata de una vitamina imprescindible para que la coagulación sanguínea se produzca correctamente. De hecho, también se la llama la vitamina de la coagulación. La mayoría de la vitamina K que el cuerpo utiliza no viene a través de los alimentos. Hay una serie de bacterias en el intestino que fabrican vitamina K. Aunque la mayoría de la vitamina K sea producida por el propio cuerpo, no significa que no debamos vigilar la dieta.

  • Las personas que toman fármacos anticoagulantes deben vigilar los alimentos más ricos en vitamina K. O no consumirlos o consumir muy poca cantidad. Estos alimentos son principalmente vegetales como las acelgas, las espinacas, la col, la coliflor o las alcachofas y también alimentos enriquecidos como pueden ser leches fortificadas o cereales de desayuno enriquecidos.

Como dietista nutricionista recomiendo llevar una alimentación equilibrada sin tener miedo a comer vegetales,–– ya que la vitamina K de la alimentación es más residual, menos cantidad que la que se fabrica en el intestino. Además, el médico adaptará la dosis de tu fármaco a tu alimentación normal. No se recomienda hacer cambios bruscos en tu dieta una vez ya estás tomando fármacos anticoagulantes.