Orígenes, 1908-1929

Dos farmacéuticos, August Kongsted y Anton Antons, compraron una farmacia en Copenhague. Utilizando los avances más recientes en los procesos industriales, establecieron una producción farmacéutica en el sótano debajo de su nueva tienda.

Aunque la farmacia era conocida como “LEO” desde 1620, los dos ambiciosos farmacéuticos registraron el nombre como marca en 1909. Ya tenían un logo: una pintura de la artista Anna Rink inspirada en un bajorrelieve asirio expuesto en el museo del Louvre. Acababa de nacer el logo de LEO Pharma.

En 1910, el número total de empleados era de tres. En 1912, LEO Pharma comercializó su primerísimo producto, el analgésico Albyl®, que resultó durante siglos el analgésico más popular en Dinamarca. En 1914, la firma dio su primer paso hacia la internacionalización con la constitución de su primera empresa filial, AB LEO Helsingborg en Suecia.

Con las primeras exportaciones de Digisolvin LEO® en 1917, LEO Pharma contribuyó a establecer la industria farmacéutica danesa. Digisolvin LEO® fue el primer fármaco danés exportado. Cuando Anton Antons falleció en 1920 a consecuencia de un accidente de tráfico, el trabajo continuó bajo la tutela del otro propietario, August Kongsted. Poco tiempo después, LEO Pharma financió la investigación pionera de August Krogh y H.C. Hagedorn para producir los primeros lotes de insulina en Dinamarca.

 

Los orígenes de LEO Pharma

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