La piel

 La piel es el órgano más grande del cuerpo humano, al que envuelve externamente formando una cubierta protectora que lo aísla y lo defiende de elementos externos como el frío, el calor, traumatismos o elementos agresivos que pudieran dañarlo y a los que está expuesta constantemente.

Sin piel NO podríamos vivir. En el caso de que careciéramos de este importante órgano estaríamos expuestos a multitud de microorganismos y agentes que podrían ser nefastos para nuestra supervivencia.

Básicamente, la piel consta de tres capas fundamentales, la epidermis (la más externa), la dermis (capa intermedia) y la hipodermis (la más profunda).

 Las capas de la piel

La piel está en constante renovación de manera que aproximadamente cada 28 días se renueva la parte más externa, es decir, la epidermis. La epidermis está formada por células llamadas queratinocitos que desde la profundidad de la epidermis van desplazándose y transformándose. A llegar a la superficie, cuando ya han perdido su núcleo celular reciben el nombre de corneocitos. Éstos,  son los que se desprenden diariamente para facilitar dicha renovación celular cutánea.

La parte intermedia, la dermis, está formada por fibras de colágeno que refuerzan la estructura cutánea y por fibras elásticas que, como su nombre indica, dan flexibilidad a la piel.

La parte más profunda, la hipodermis, consta esencialmente de células de grasa llamadas adipocitos cuya función es ser reservorio energético, dar aislamiento térmico así como proporcionar protección frente a macro y microtraumatismos.

En la piel, existen también unos elementos característicos y diferenciados llamados “anejos cutáneos” y que son: los folículos pilosebáceos, las glándulas sudoríparas y las uñas.

Los folículos pilosebáceos constan de pelo, glándula sebácea y de un músculo que tensa el pelo y que recibe el nombre de músculo erector u horripilador pues es el responsable de poner los pelos de punta. La función del pelo es, además de la estética, la de ser termorregulador tanto para el frío como para el calor. La de las glándulas sebáceas es la de producir sebo que formará parte del manto hidrolipídico de la piel que ayuda a proteger la piel y a mantener su ph ácido.

Las glándulas sudoríparas pueden ser de dos clases, unas pequeñas llamadas ecrinas y otras más grandes llamadas apocrinas. Las primeras son las que producen el sudor y, por tanto, ayudan a la termorregulación de la piel “refrescando” el cuerpo al sudar y las segundas son las que dan el olor corporal característico de cada persona.

Finalmente las uñas son muy importantes ya que nos ayudan a realizar acciones sutiles como son las de abrochar un botón, enhebrar una aguja o algo tan importante como el rascado para aliviar el picor o. finalmente nos brindan la posibilidad de defendernos, en caso de una hipotética agresión ("se defendieron con uñas y dientes"). Otra función importante es la de ser marcadores orgánicos de posibles afecciones como la carencia de vitaminas al ser más frágiles o las de enfermedades más o menos importantes según cambios morfológicos de las mismas.

Ya que la piel es tan importante para la vida humana, debemos cuidarla y protegerla de condiciones como la exposición prolongada al sol. Hay diversos tipos de piel: grasa, seca o mixta y diferentes gradaciones de la misma; según un eminente doctor llamado Fitzpatrick, hay seis tipos de piel que van de la 1 a la 6, desde la piel más clara que se quema a menudo y nunca se pigmenta, hasta la piel más oscura o negra. Evidentemente, cuanto menor sea la gradación de la piel, más cuidado y protección será necesaria frente a la radiación solar. ¿Y por qué es necesaria esta protección?, para prevenir potenciales enfermedades graves cutáneas relacionadas con la insolación recibida a lo largo de la vida como son las queratosis actínicas cutáneas o en un grado más grave, el carcinoma de piel.

Piel joven y piel adulta

De todo ello se deduce que, para cuidar y prevenir, hay que examinar la piel adecuada y eficazmente de una manera periódica. El médico en general y el dermatólogo en particular, así como cualquier profesional relacionado con la salud sea enfermera o farmacéutico, pueden ayudarle en este menester y explicarle como se ha de realizar dicha exploración para que sea realmente efectiva y útil.

Como siempre en medicina, la prevención es lo más importante y en esto podemos y debemos contribuir para nuestra propia salud.

 

 

Para más información de la patología puede consultar la página web destinada a los pacientes con Psoriasis

 

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